El objeto de la presente convocatoria es el impulso de proyectos sociales y medioambientales que estén alineados con el propósito de la Fundación Caja Rural de Asturias, DAR VIDA AL TERRITORIO, priorizando especialmente aquellos que impacten revertiendo la situación de despoblamiento y envejecimiento rural que se da en nuestro entorno.
La presente convocatoria se enmarca en un modelo de inversión de impacto, en el que los proyectos financiados deben contribuir de manera intencional, medible y diferencial a la resolución de retos sociales y medioambientales del territorio.
En este sentido, los proyectos deberán fundamentarse en los siguientes cinco pilares de impacto:
Los proyectos deberán identificar de forma clara el reto social y/o medioambiental que abordan, así como los colectivos beneficiarios. Será necesario articular una narrativa coherente del impacto esperado, preferiblemente mediante un enfoque de Teoría de Cambio, que explique cómo las actividades previstas generarán resultados y contribuciones concretas al territorio.
Los proyectos deberán incorporar mecanismos de medición del impacto desde su diseño, incluyendo indicadores, metas y sistemas de seguimiento. La medición deberá permitir evaluar el alcance, la profundidad y la evolución del impacto generado, así como facilitar el aprendizaje y la mejora continua.
Se valorará el valor añadido del proyecto en términos de impacto, entendiendo por adicionalidad la capacidad de generar resultados que no se producirían en ausencia de la intervención. Este aspecto se analizará considerando quién se beneficia, en qué medida y si dichos beneficios existirían sin el desarrollo del proyecto.
Los proyectos deberán plantear nuevas aproximaciones a los retos identificados, no siendo elegibles aquellos que constituyan meras continuaciones o ampliaciones de iniciativas ya existentes. Se valorarán enfoques novedosos, o bien la aplicación de herramientas, metodologías o procesos sustancialmente diferentes que aporten mayor eficacia o eficiencia en la resolución del problema.
Los proyectos deberán generar resultados tangibles y sostenibles en el territorio una vez finalizada la financiación. No serán objeto de financiación aquellas actuaciones que únicamente se mantengan durante el periodo de ejecución sin dejar capacidades, activos, conocimiento o impacto perdurable en el entorno.